¡Ponte en forma nadando!

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Habrás oído en varias ocasiones que la natación es uno de los deportes más completos y saludables que existen. Intervienen prácticamente todos los músculos del cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.

Es uno de los ejercicios más amables con las articulaciones, que trabajan volviéndose cada vez más flexibles, especialmente el cuello, los hombros y la pelvis, mientras que a su vez se involucran una gran cantidad de músculos del abdomen, piernas y brazos tonificando la silueta. Por eso es importante alternar varias técnicas a fin de trabajar el mayor grupo de músculos posible (crol, braza, espalda o mariposa para nadadores más avanzados) y descansar con movimientos nuevos de la actividad anterior.

La natación, por tanto, favorece globalmente al cuerpo aumentando su fuerza, resistencia y elasticidad al mismo tiempo que se quema gran cantidad de calorías. Además de ampliar la capacidad pulmonar y mejorar la respiración oxigenando así el cerebro.

Por este mismo motivo, este es un deporte que favorece enormemente a la columna y contribuye a corregir la postura, algo muy positivo, sobre todo, para aquellas personas que padecen problemas de espalda.

Además, el estar en contacto constante con el agua produce un efecto masaje que contribuye a activar la circulación, moldear la figura y reducir la celulitis de muslos, glúteos, abdomen y brazos.

A parte de sus beneficios físicos, la natación tiene numerosos beneficios sobre la mente. El sonido del agua, la temperatura climatizada y el contacto con ella produce un efecto relajante: una buena terapia anti estrés para liberar tensiones y mejorar el estado de ánimo.

 

Recomendaciones para practicar bien la natación:

Nadar es una actividad que puede practicarse con cualquier grado de forma física y adaptarse al nivel de cada uno. Os dejamos algunas pautas para ejercerla bien y conseguir tus objetivos:

1. Estira y calienta bien los músculos antes de empezar para evitar lesiones.

2. Elige el estilo de nado con el que te sientas cómoda para empezar el entrenamiento (crol o espalda) y cuida bien la técnica para prevenir posibles contracturas y la respiración para controlar la resistencia, oxigenar bien y no ahogarte.

3. Tómatelo con calma. Si aún no estás en forma y estás empezando un programa de natación, comienza por nadar tres veces por semana entre 30 y 60 minutos a un ritmo pausado y haciendo un descanso de 30 segundos cada cierto tiempo.

4. Aumenta la velocidad de vez en cuando y mantenlo durante diez o quince minutos. Lo importante es ir progresando paulatinamente hasta lograr un tiempo mínimo de entre 20 y 45 minutos a ritmo constante, ni muy lento, ni excesivamente intenso para no agotarte.

Si lo que buscas es quema calorías, es importante superar los 30 minutos de nado sin descanso, y sin preocuparte aquí por la velocidad.

Durante los primeros minutos, los músculos se alimentan del glucógeno almacenado, pero tras 30 minutos, el cuerpo comienza a consumir la grasa acumulada logrando perder peso, tonificar los músculos y modelar la figura.

5. Alterna distintas modalidades (crol, espalda o braza) para impedir que se sobrecargue ningún músculo.

6. Estira los músculos al finalizar el entrenamiento.

Acompaña tu ejercicio con una alimentación sana y equilibrada para sentirte más ligera que nunca y en plena forma física y mental.

Imágenes: cosmohispanonutridietadeportesyeducacionfisica.

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