“Para presumir hay que sufrir” o eso es lo que nos han dicho siempre. Nos sentimos poderosas sobre unos taconazos de 12 centímetros. Son tan bonitos… luego aparecen los dolores de pies y los problemas de espalda.

“Para presumir hay que sufrir” o eso es lo que nos han dicho siempre. Nos sentimos poderosas sobre unos taconazos de 12 centímetros. Son tan bonitos… luego aparecen los dolores de pies y los problemas de espalda.